2 May, 2017

El liderazgo: un trabajo por el crecimiento del equipo  

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Por Milena Herrera, Directora de Proyectos  

Hoy en día existen muchas teorías en torno al liderazgo. Hay quienes consideran que liderar es igual a ser un buen jefe o saber gerenciar equipos… la verdad, es que va más allá de ello. Una verdadera cabeza de equipo, además de apostarle al trabajo bien hecho y al cumplimiento de los objetivos organizacionales, potencia las fortalezas de su equipo y promueve la generación de ideas. Es decir, trabaja por el crecimiento profesional de su gente.

¿Y cómo lograr el objetivo? Mediante la promoción de procesos de participación y el empoderamiento. El buen líder procura que su equipo se exprese y saque a relucir sus talentos y fortalezas. Esto lleva a la generación de ideas y proyectos, los cuales deben ser presididos por los colaboradores, que construyen su camino a líderes.

Según Luis Javier Fernández, Socio Líder de Talento de Delloite, autor de “Talento 2020. Un liderazgo que inspire”, el talento crece cuando la gente sabe que es valorada y respetada por la persona que es; cuando realiza su mejor trabajo y es reconocida por su desempeño profesional, por su capacidad, y por la contribución que hace a la organización.[1] Aquí radica el secreto. No es otra cosa que hacer que las personas se reconozcan como aportantes, lo cual desencadena en la generación de sentido de pertenencia, y por ende, en compromiso. Una apuesta segura por la expresión de ideas y el aporte constante.

¿Y qué pasa con las debilidades? Pues bien, nadie dijo que ser líder fuese una tarea fácil. Ningún camino de éxito es color de rosa. La gestión del líder -porque es toda una gestión, un proyecto que demanda tiempo y dedicación- requiere la puesta en práctica de competencias como la perspectiva amplia, la gestión para el cambio, la flexibilidad en la acción y la persistencia, para potenciar las habilidades y convertirlas en oportunidades de mejora.

Un gran amigo, Regino Navarro, autor de varios libros de liderazgo y vicepresidente del Instituto Latinoamericano de Liderazgo, me comentó en alguna ocasión: “todas las personas somos como barcos: contamos con un ancla y un motor. El ancla son las debilidades y el motor son todas aquellas fortalezas y aptitudes que nos impulsan. Pues bien, el buen líder es aquel que lleva a toda potencia el motor de sus barcos hasta el punto que estos son capaces de arrastrar sus anclas”. Y sí, un buen líder trabaja en la formación de los talentos, lo innovador, lo inusual, lo que marca grandes diferencias.

Esto va de la mano de la confianza, un valor organizacional importante, la cual debe ser reiterada constantemente por los trabajadores mediante el cumplimiento de objetivos y el logro de resultados, aspectos a tener en cuenta para ejercer un buen liderazgo.

[1]http://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/mx/Documents/about-deloitte/Talento_Deloitte_2020_ResumenEj.pdf Pg. 4

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