5 July, 2017

El perfil de un consultor en comunicaciones

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En el negocio de la consultoría en comunicación se encuentran diversos perfiles profesionales. No es un mundo sólo para comunicadores sociales con énfasis en comunicación organizacional y/o periodismo. De hecho, las personas que han marcado mi formación como consultora son economistas, politólogos y abogados. De ellos he aprendido a ver a las empresas y organizaciones desde la visión económica, pasando por el establecimiento jurídico, político y social.

Entender la reputación corporativa y trabajar por gestionarla no puede ser visto como responsabilidad o de interés de una sola área del conocimiento, se requiere el análisis y visión de diversos perfiles profesionales para hacer más potente, vendedor y realista el consejo estratégico y la ejecución táctica. Sin embargo, existen habilidades que independientemente de la profesión se requieren para sobrevivir y crecer profesionalmente en el mundo de la consultoría en comunicación. La experiencia me ha demostrado que la mayoría de estas habilidades son susceptibles de ser adquiridas con el pasar de los años, sin embargo, también hay que tener en cuenta rasgos de personalidad o de comportamiento que influyen a la hora de brindar cualquier tipo de asesoría o de servicio.

Comparto con ustedes algunas habilidades y el perfil de un consultor de comunicaciones que desde mi experiencia son clave para el desarrollo profesional en este competido negocio:

1. La organización. La persona que no tenga una propia metodología para organizarse en el día a día tendrá problemas para materializar el servicio. Todos los temas son importantes y la mayoría de tareas diarias se dividen en urgentes e importantes; es decir, que se deben ejecutar en el momento o se deben planear en el corto, mediano y largo plazo. Clave tener una hoja de ruta propia o aprendida que permita diariamente tener la tranquilidad del cumplimiento de tareas y acuerdos. Vital no perder de vista la planeación y la evaluación de los resultado.

2. Actitud de servicio. Escuchar, ponerse en los zapatos del otro, ser autocrítico cuando el resultado no es el esperado y ser altamente empático; sin dejar que las emociones lo dominen, son habilidades clave para generar relaciones de largo plazo. Esto suena a lugar común, lo reconozco, pero cobra importancia cuando son personas jóvenes las que tienen que dar ese servicio y creen que por serlo, se les permiten ciertas gabelas o beneficios. Cuando se decide entrar al negocio de la consultoría, que se hace en la mayoría de casos a temprana edad, esa actitud debe marcar la experiencia profesional y ser una marca personal.

3. Priorizar el drama o la frustración sobre el foco en el resultado. La poca flexibilidad, ser altamente irascible y sentir que con cualquier llamado de atención el mundo cambió, para mal, son rasgos de personalidad que se tienen que guardar o evitar. En este negocio ningún día es igual a otro, pasan constantemente hechos que cambian las prioridades y los errores pasan, nada qué hacer. Acá la clave es encontrar, tanto en la formación como en la personalidad, cómo rápidamente se puede cambiar el panorama y focalizar cada acción en el resultado y no en el análisis interminable de situaciones que muchas veces no se pueden controlar y que van a desgastar al equipo y minar la relación con los clientes.

4. Intuición. Hay que desarrollar la habilidad de prever, como digo yo de “elucubrar”. Para mí la consultoría es de anticipación, de ver en dónde está la milla extra qué se puede hacer por la satisfacción del cliente y por lograr más entendimiento y conexión con su negocio, con su realidad.

5. Buena memoria. Me precio de tener buena memoria y hago varias cosas diariamente para fortalecer esta habilidad. Si bien se pueden pasar detalles o cosas muy específicas, el despiste o la falta de atención o concentración pueden generar problemas en un negocio donde todo cuenta, tanto lo macro, como lo micro.

Lo último, sonreír, ser serio cuando toca y no perder, nunca de vista, que el trabajo está hecho para dar felicidad y que la gente percibe, siempre, cuando uno es feliz con lo que hace. La profesión no es lo único que cuenta.

Por: Paula C. Castillo, gerente de estrategia área de práctica de comunicación corporativa

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