10 December, 2015

El prestigio, la mejor inversión

El prestigio, la mejor inversión

Mucho se oye hablar desde hace algún tiempo sobre la crisis del sector del periodismo. El tema, en realidad, es más complejo de lo que parece. Para tratarlo con rigor hay que aclarar en primer lugar de qué estamos hablando: si del ejercicio del periodismo en sí, o de la situación financiera de la industria periodística. Y en este último caso, si nos referimos al conjunto de medios y plataformas, o a algún tipo de soporte en concreto -por ejemplo, los periódicos impresos-, o, si queremos ser aun más incisivos, a algún departamento específico dentro de la empresa periodística.

En líneas generales, el hecho cierto es que la industria de la información se encuentra en un momento de enorme incertidumbre, primordialmente por el desarrollo de las nuevas tecnologías. La irrupción de estas ha cambiado de modo radical tanto el esquema del negocio –basado históricamente en circulación y publicidad, en el caso de los diarios impresos- como el concepto mismo de la comunicación, debido al fuerte impacto que las transformaciones tecnológicas han tenido en el comportamiento de los consumidores de noticias.

En el caso de los periódicos impresos que podríamos denominar “serios” –esto es, con vocación de influir en la sociedad, sobre todo en las élites económicas, políticas y sociales con mayor poder de decisión-, el gran desafío es mantener esa influencia en un ecosistema informativo fragmentado por la aparición permanente de nuevos actores y, en paralelo, lograr los recursos económicos necesarios para sostener el periodismo de calidad en un clima en el que impera el discurso monocorde de que el objetivo supremo de los medios es captar audiencias al precio que sea.

Como director de uno de esos medios serios, reconozco que los tiempos son bastante confusos; pero, lejos de caer en el pesimismo, observo el futuro con vivo entusiasmo. Es cierto que ha habido –en todo el mundo- un descenso en la circulación de los impresos, pero estos siguen siendo, de lejos, los grandes referentes informativos. Además, sus páginas web suelen ser -también con notable diferencia y, justamente, por el prestigio de la marca- las más seguidas por el público lector de noticias. En otras palabras, los medios tradicionales mantienen su potencia, si bien ahora mediante diversas plataformas (en el caso de El Heraldo, además de la web, hay un departamento de redes sociales y un noticiero de televisión), y esto, lejos de debilitarlos, los hace, en mi opinión, más fuertes.

El problema es cómo se sostiene económicamente este engranaje. Porque el buen periodismo es costoso. Estoy convencido de que el panorama se despejará más temprano que tarde, y los medios que apuesten por la seriedad y el rigor lograrán sortear las turbulencias y afianzar su atractivo, no solo para sus audiencias, sino también para anunciantes, patrocinadores y empresarios deseosos de promover sus respectivas marcas en un medio influyente y creíble. Para ello, los periódicos deberán realizar un esfuerzo decidido de adaptación a los nuevos tiempos: modernizando sus departamentos comerciales y de mercadeo, explorando sin descanso nuevas vías de financiación –de hecho, muchos ya lo están haciendo, por ejemplo, con la organización de foros y eventos o la prestación de servicios terciarios- y, sobre todo, manteniendo la calidad y la creatividad de los contenidos en las múltiples plataformas informativas que tengan a su alcance.

El prestigio es, nunca me ha cabido la menor duda, una excelente inversión.

Marco Schwartz

Director de El Heraldo

(Visited 265 times, 1 visits today)
 
Volver
 

* Las opiniones publicadas en este espacio corresponden a las de los autores de los blogs y no necesariamente comprometen la posición de Dattis Consultores.