18 December, 2014
Eugénie Richard

El regreso de Sarkozy, un ‘come back’ a medias

El regreso de Sarkozy, opinión de Eugénie Richard

Yo soy candidato a la presidencia de mi partido”. Es con esta frase publicada en su cuenta de Facebook que el ex presidente Nicolas Sarkozy anunció el 19 de septiembre su gran retorno en política. Mudo desde su derrota contra François Hollande en las elecciones presidenciales de 2012, Sarkozy aprovechó de la mala coyuntura en la cual se encuentra Francia así como la desastrosa opinión que tienen los franceses de su presidente actual para anunciar su gran retorno. El “come back” es, en política, una estrategia de comunicación arriesgada pero poderosa. Si se planea de manera acertada, aprovechando el calendario, la coyuntura y el espacio en los medios, puede volver a ubicar a un personaje político olvidado o anteriormente desacreditado en el escenario con toda la atención de la opinión publica, de los medios y de la clase política. Si, a contrario, no está bien pensado, y se vuelve un come back fracasado, sin reacción por parte de los políticos y sin interés para los medios y la gente, el efecto es devastador y la credibilidad del personaje arruinada para siempre. En el caso de Nicolas Sarkozy, hay de ambas cosas.

Acusado de asuntos graves (financiación ilegal de su campaña, corrupción, tráfico de influencias…), Sarkozy se presentó ante los medios y la opinión pública como una víctima de una justicia parcial y privado de sus derechos fundamentales que los franceses veneran ante todo. En una columna en el periódico de derecha Le Figaro, se declaró « indignado » de que los « principios sagrados de nuestra República » fueran pisoteados « con una violencia inédita ». El anuncio de su retorno a la vida política francesa le ofreció una oportunidad para callar un momento las acusaciones que lo incriminan y hablar de otro tema. Por otra parte, sus numerosas apariciones en los medios le permitieron presentarse como el hombre providencial que vuelve para salvar a la Nación cuando la situación parece desesperada, como lo hizo De Gaulle en 1958 o Álvaro Uribe en 2002 en Colombia. El día de su come back con una entrevista en el noticiero televisivo nacional, repitió 17 veces “no tengo otra alternativa que de volver”. El “salvador de Francia” ha vuelto entonces y cada francés se ha enterado. Esta estrategia ha sido acertada por este lado. En los medios, pudo también defenderse de sus enemigos y dar a ver el respaldo de los militantes de su partido que nunca antes habían salido tanto a defenderlo. Piensa ahora poder utilizar su imagen de hombre enérgico y dinámico (que antes era un punto a su desfavor porque era percibido como agresivo) para conseguir autoridad y legitimidad y presentarse como un “anti François Hollande”, criticado por su falta de firmeza y su incapacidad de liderar el país. Sarkozy acertó entonces en algunas cosas. Con un gran “Mea Culpa” que se acerca según sus amigos, el ex presidente se alista para presentar ante los medios y los franceses su redención y asegurar un exitoso regreso.

Sin embargo, algunos aspectos pueden venir a oscurecer el panorama. En primer lugar, Sarkozy no puede volver a la presidencia que tendrá lugar solamente en el 2018. No tiene otra alternativa que tomar la dirección de su partido mientras tanto y “bajarse” de su estatura de ex presidente para volver a competir entre muchos en la “pequeña política” e imponerse como el jefe de su propia familia. El que aseguraba tener “una estrategia de regreso estratosférica” tendrá que volver a la arena política por la puerta pequeña y ser tratado, no como el Mesías, sino como un simple presidente de partido. En términos de comunicación estratégica, este aspecto es muy desfavorable. Además, sus enemigos políticos son numerosos, incluso dentro de su propio partido. Muchos son los que hicieron fila para presentarse a la presidencia del UMP y no ven con un ojo favorable el retorno del ex presidente que viene a robarles el puesto al cual aspiraban legítimamente. Eso puede explicar por qué el “tsumani” que anunciaba Sarkozy no hizo temblar a la tierra, ni política, ni mediáticamente. Por otra parte, el receso que se dio fuera de la arena política no ha sido lo suficientemente largo para que los franceses lo extrañaran. Como nunca salió del todo del paisaje político ni hizo creer que nunca regresaría, su retorno no se ve hoy tan sorprendente ni deslumbra. Sarkozy hubiera sido más paciente y esperar hasta 2018, el efecto “tsunami” hubiera sido más acertado. Por fin, cuando el ex presidente sale en los medios, no es únicamente para comentar su regreso, sino también para defenderse o explicar sobre los affaires que lo incriminan. Aunque Sarkozy puede ahora presentar las acusaciones como unos ataques personales por parte de sus enemigos políticos que intentan impedir su regreso, éstas disminuyen el liderazgo del hombre providencial y le quitan al “efecto Sarko” buena parte de su credibilidad.

Eugénie Richard

Docente-Investigadora de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Coordinadora de la Especialización en Marketing Político y Estrategias de Campaña. Candidata a Doctorado en Estudios Sociales (U. Externado), Magister en Communication Politique et Publique en France et en Europe (U. Paris XII-Val de Marne), Magister en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos (U. Externado).

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