5 March, 2015

La identidad desconocida

La identidad desconocida - Por Esteban Alvarán Marín

En el proceso de construcción de una óptima reputación la identidad corporativa juega un papel clave, concebida como el conjunto de atributos y valores que toda organización refleja hacia su exterior por su personalidad, comportamiento y apariencia. Algo que se resume ante los ojos del público como una simple percepción concluyente, que le hace sentir que una empresa “hace bien” o “hace mal” su trabajo.

Para que dicha percepción sea positiva, las empresas acostumbran a invertir grandes esfuerzos y recursos en proyectar a sus audiencias la identidad ideal de sí mismas. Pero resulta indiscutible que en muchos casos esa imagen que proactivamente la empresa intenta transmitir, no corresponde con la que perciben las personas a su alrededor. Entonces, ¿qué puede estar saliendo mal?

Las organizaciones cometen un error habitualmente: trabajan en la construcción de una identidad corporativa sólida, pero omiten su interiorización colectiva con el equipo. Por tal razón, son pocos los colaboradores que reconocen y comparten su visión corporativa.

Los nuevos canales de comunicación digital, como las redes sociales, hacen evidente esa desconexión de valores entre la institución y su recurso humano. Acciones aparentemente tan simples como el tweet inapropiado de un colaborador, pueden afectar la identidad digital corporativa que se percibe en el exterior. Por ejemplo, ¿cuál sería el sentido de que una empresa publique en sus canales online que es responsable con el medio ambiente, si al mismo tiempo uno de sus trabajadores publica un video en YouTube de su última experiencia cazando aves en el campo?

Cuando esto sucede, hasta la credibilidad organizacional queda vulnerable y expuesta a todo tipo de juicios de valor, que en los tiempos contemporáneos se vuelven masivos por el alcance y el poder viral de canales como internet. Sin lugar a dudas, actualmente la expresión virtual de un colaborador está más expuesta a la crítica que su misma conducta presente en un lugar público.

Las áreas de comunicación interna deben concebir el propósito de convertir la identidad corporativa en una construcción colectiva, en la que intervienen todos los actores de una organización desde cualquier nivel jerárquico.

Por eso mismo, resulta imprescindible que las organizaciones sean más juiciosas en la endo-comunicación de sus bases filosóficas e ideológicas. Los colaboradores necesitan ser partícipes y sentirse representados en ellas, para poder transmitirlas en todos sus espacios de interacción. Además, es fundamental establecer y socializar protocolos, políticas y/o reglas de juego para que ningún integrante de su estructura proyecte desde sus perfiles en redes sociales y blogs personales una imagen que no corresponde a la visión de la compañía.

No se trata de delimitar la libertad de expresión de las personas. Se trata de sincronizar a todo el equipo en un mismo terreno de juego. Cuando un colaborador accede a un cargo dentro de una compañía debe concientizarse de su papel dentro de una colectividad que trabaja para un mismo fin.

@EstebanAlvaran

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