3 September, 2014

La receta de la innovación aplica para todo

Según el  Bloomberg Innovation Quotient, índice creado por el portal financiero  Bloomberg, los cinco países más innovadores del mundo son en su orden Estados Unidos, Corea del sur, Alemania, Finlandia y Suecia. Pero, ¿qué tienen en común estos países?

En general los siete criterios que determinan este ranking son: intensidad de la investigación y el desarrollo, nivel de productividad, densidad de alta tecnología, capacidad de producción (es decir fabricación de bienes de alto valor agregado), concentración de la investigación,  eficiencia de la educación, y por último el volumen de patentes por millón de habitantes y por cada millón de gasto en investigación y desarrollo.

Cabe preguntarse si así como los países aprenden de las empresas y de los modelos de gestión del sector privado para el desarrollo de proyectos públicos, valdría la pena homologar esta práctica desde la perspectiva de las empresas pero esta vez al tener como referente la gestión de los países mismos.

En materia de innovación por ejemplo, varios de los elementos que determinan qué hace que un país sea innovador pueden ser adaptados a la realidad empresarial. En otras palabras, la receta del éxito en la gestión de los indicadores de innovación de los países pueden ser referente para el sector privado.

Si se retoman puntualmente algunos de los criterios mencionados para revisarlos en profundidad desde el ámbito corporativo se puede descubrir que el camino de la innovación es el mismo para todos y que los ingredientes del éxito son comunes para empresas, países, proyectos e ideas en general.

El primero de estos elementos que sin duda es punta de lanza en los procesos de innovación es el de la investigación y el desarrollo. Desde hace tiempo se desvirtuó la creencia de que las grandes iniciativas surgen de momentos de inspiración de los empleados y de personas altamente creativas. Los procesos de innovación arrancan desde la conciencia de que toca invertir, si o si, en investigación y desarrollo para que las condiciones del entorno y las herramientas estén dadas. La clave del asunto está en dejar de ver este rubro como un gasto para empezar a concebirlo como una inversión.

Algunos de los principales países listados en los rankings de innovación, que pertenecen en su mayoría a la Unión Europea, tienen el gasto más alto en investigación y desarrollo como porcentaje del PIB.

El segundo criterio que desde las empresas debe considerarse en el camino a la innovación es la capacidad de producción, es decir, el de propender por la fabricación o diseño de productos y servicios que tengan un valor añadido. Esta recomendación podría sonar a frase cajón, pero es determinante para entender que la variable precio no es la única que determina el qué compro y para qué lo compro, y además invita a pensar desde una nueva perspectiva en las infinitas posibilidades que existen de tener clientes fidelizados.

La última, y quizá la más importante de las variables que se puede homologar directamente al mundo empresarial, es la de la eficiencia en la educación que puede venir por cuenta de capacitaciones, formación complementaria en diferentes áreas, e incluso en promover estudios de especializaciones que hagan más robusto el perfil del recurso humano. No en vano los países más innovadores del mundo gastan por encima de la media en educación y formación continua.

Poa cerrar,  frente a los posibles cuestionamientos de las áreas financieras de las organizaciones por lo alto de los costos de capacitación y la fuga de talento capacitado, siempre es útil como contraargumento esta corta conversación ilustrativa que circula por redes sociales entre el CFO de una compañía y el CEO que refleja las implicaciones positivas de tener personal calificado:

El CFO le pregunta al CEO: “¿Qué pasa si invertimos en el desarrollo y la formación de nuestros empleados y después ellos se van de la compañía?

El CEO le responde al CFO: “¿Y qué pasa si no invertimos en su formación y desarrollo y ellos siguen trabajando para nosotros en la compañía?

En suma, este análisis comparado de tres de los siete factores de innovación que pueden ser comunes entre los países y las compañías evidencia que el trabajo desde diferentes ámbitos puede ser completamente adaptable como en el caso de la innovación. A lo mejor esta revisión cruzada aplique también con los elementos que determinan los países más felices del mundo a la hora de pensar en las políticas y planes de clima organizacional y calidad de vida…por qué no.

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