9 June, 2013

Un año de Alianzas Público Privadas en Colombia

Próximos a cumplir el aniversario de la expedición del decreto reglamentario que definió el marco de actuación de las Asociaciones Público Privadas (APP) en Colombia, cabe preguntarse cómo va esta iniciativa del gobierno que busca la participación del sector privado en el desarrollo de la infraestructura, tanto productiva como social.

En este primer año de implementación, se ha tenido noticia de la presentación de iniciativas, principalmente, en materia de infraestructura vial y desarrollo del sistema férreo. \r\nLos medios de comunicación han registrado avances en el estudio de planes como la rehabilitación de los tramos La Dorada-Chiriguaná y Bogotá-Belencito, el ferrocarril del Carare entre Belencito y Barrancabermeja, la red La Dorada-Ibagué-La Tebaida, entre otros proyectos en el sector de transporte.

El siguiente gran reto para el gobierno -y para los asesores en materia de asuntos públicos en las empresas- es hacer que éstas se percaten de que la norma va más allá de este tipo de mega proyectos, y que el capital y la reputación privada, se pueden fortalecer con la participación en iniciativas, no sólo para el transporte, sino en sectores sociales, como colegios, hospitales, edificaciones públicas, proyectos ambientales, entre otros.

Un ejemplo cercano de esta alternativa de vinculación para las empresas privadas, es la reciente iniciativa presentada por la empresa General Electric, quienes no solo han mostrado interés en efectuar proyectos de desarrollo del sistema férreo a nivel nacional, sino que, en línea con una de sus áreas de negocio, iniciaron conversaciones con autoridades de Bogotá ante el interés del Distrito en modernizar la red hospitalaria.

Este es solo un ejemplo de las alternativas que ofrecen las APP para ampliar el espectro de participación de la empresa y lograr una mayor conexión entre los temas de interés público, con la razón de ser del negocio en el que determinada compañía se encuentre.

Otro camino por explorar, detectado en este primer año de aplicación de las APP, es la posibilidad de entablar asociaciones bilaterales o multilaterales con otros actores, como otras empresas de la industria, asociaciones gremiales, instituciones no gubernamentales y/o organismos multilaterales de desarrollo, de forma que los ´límites´ económicos que tiene la ley para la presentación de iniciativas, se supere.

Sin duda, el balance del primer año es positivo. Con la oficialización de la figura de las APP, el gran paso que dio el gobierno fue armonizar el propósito de las empresas privadas de gestionar su influencia y tener mayor impacto en la agenda pública, con la posibilidad de que éstas inviertan recursos y dinamicen temas de interés general, mediadas por reglas claras y transparencia para las dos partes.

Dejemos avanzar la implementación de la ley y, esperemos que con más aniversarios, se consolide un número considerable de buenas prácticas que dinamicen el desarrollo social y económico del país, al tiempo que se fortalece la intervención y la reputación de la empresa privada como gestor o aliado de cambio.

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