17 October, 2012

Inclusión más que una Fabulosa idea una necesidad

Si usted está leyendo este artículo es posible que haga parte de la mitad de la población mundial que tiene acceso a servicios financieros. La inclusión se ha convertido en una de las prioridades para gobiernos y actores de la sociedad, porque es un hecho que el crecimiento económico está estrechamente vinculado con la fortaleza de los sistemas financieros y con la forma en que éstos se relacionan con los ciudadanos para asignar efectivamente recursos y darle movilidad al capital.

Las iniciativas para permitir mayor inserción al sistema financiero han partido de distintas fuentes: desde las tradicionales reformas financieras que le otorgan a los reguladores un rol mayor para proteger al consumidor, hasta propuestas que parten de la academia, como lo es la famosa FAB (Financial Access@birth) que busca que cada niño que nazca llegue no con el pan debajo del brazo pero si con una cuenta bancaria de al menos USD100.

Sin embargo, todas y cada una de éstas propuestas pro inclusión se enfrentan a cuatro retos: acceso, hacer que los productos y servicios sean viables para personas de bajos ingresos; uso, permitir que existan los canales de distribución adecuados (en términos de infraestructura); calidad, entendida como la pertinencia de los atributos de los productos y servicios; y bienestar, referido al impacto que la inclusión tendría en la calidad de vida de la población (mayor poder adquisitivo, cambios en consumo, entre otros).

Y es precisamente en la barrera de calidad donde se centrará la discusión, porque implica complejidades adicionales para cada uno de los actores. En Colombia, el 38% de la población no está bancarizada y una de las razones, adicional a las ya conocidas trabas del sistema y los altos costos de los servicios financieros, es la falta de información sobre su funcionamiento y las facilidades que otros actores le dan a los más vulnerables.

Todo se resume en información, o más bien en su ausencia o en lo complejo de la existente. El concepto de inclusión tiene la particularidad de ir más allá de la misma inserción, tiene sus variantes en el cómo y qué tan profunda es. En ese sentido, la educación financiera se convierte en una de las firmas del cheque que permite que más gente confié en el sistema, lo entienda y decida permanecer en éste.

Las recientes facultades que la Reforma Financiera le otorgó a la Superfinanciera le permiten crear un marco para proteger al consumidor financiero. Uno de los puntos clave se relaciona estrechamente con la necesidad de que el cliente conozca en detalle el sistema, los roles de los actores, los rendimientos de los recursos, los costos asociados, los plazos de vencimiento, entre otros. Esta iniciativa tiene dos dificultades de peso: la primera es la complejidad de entender temas del sector financiero (así sean del día a día para quienes trabajan en el sistema); y la segunda es la necesidad de crear canales adicionales a los existentes para transmitir de forma eficiente dicha información.

Con respecto a la primera, el sistema financiero (bancos, bancos de segundo piso, comisionistas, intermediarios) no es un sector acostumbrado a comunicarse con sus clientes más allá de los mínimos y de lo requerido por ley. Adicionalmente, la información que usualmente se les envía a los consumidores no son más que jeroglíficos y para el ciudadano de a pie más parecieran un algoritmo matemático que datos útiles y entendibles. Allí radica la primera alerta: al consumidor debe tratársele con respecto y entender que detrás de cada número hay una historia por contar que puede cumplir con la función además pedagógica de enseñarle sobre el sistema y las ventajas del mismo.

En cuanto a los canales para generar contactos con los consumidores, el reto está en vencer las barreras de cobertura, crear mecanismos que puedan promover la cercanía con los usuarios e informales de forma oportuna el funcionamiento del sistema y de la misma entidad. En esa línea, la inserción de ciudadanos no se hace solamente al entrar en el sistema sino al mantenerlos dentro de éste con información relevante. Newsletters, extractos, programas de educación financiera online, son otras de las iniciativas que han permitido que el sector se conecte con la gente. Los ejemplos en este sentido son muchos, uno de los casos exitosos es el que respecta a una compañía estadounidense, con intenciones de entrar al país, que busca mediante juegos, hacerle entender a los niños gracias a desafíos financieros la importancia de ahorrar http://www.agentpiggy.com/es.

No obstante, para que la política de inclusión logré los efectos deseados se requiere del compromiso de las partes y adicionalmente de la conciencia de los actores por entender que la inserción sólo se dará en la medida en que los ciudadanos confíen y entiendan el sistema, y que detrás de eso hay los procesos de comunicación se convierten en la traducción de los jeroglíficos.

(Visited 97 times, 1 visits today)
 
Volver