3 September, 2010
Por Daniel López

¿Qué tan unida es la Unidad Nacional?

Con una popularidad superior a la del mandatario más emblemático que ha tenido Colombia en las últimas décadas y más de 9 millones de votos a favor, el Gobierno del Presidente Juan Manuel Santos genera todas las expectativas posibles y, juzgando por su gabinete, pinta muy bien. ??

Otro logro a tener en cuenta es sin duda lo que Santos llama Pacto de Unidad Nacional, en el que el candidato logró convocar a casi el 100% de las fuerzas políticas del país para trabajar por la Prosperidad Democrática. Como muchos presidentes del siglo XX, dio varias plazas de su gobierno a los otros partidos para garantizar la menor oposición posible. ??

Pero, ¿en verdad la Unidad Nacional va a permitir que todas las políticas del “gobierno reformista” – como hasta ahora viene siendo conocido el presente gobierno – pasen sin mayor debate? No es cierto que Santos haya logrado un Congreso sin oposición, como muchos medios lo han venido publicando desde hace ya un tiempo. No sólo existe oposición desde las declaradas (MIRA, POLO, Verde), sino que es su misma coalición la que va a empezar a desunirse y, desde la misma Unidad Nacional, va a atacar el plan de Gobierno.

??Y es que el Presidente Santos no la tiene fácil. No critico en ningún momento su interés de constituir una bancada sólida que le permita agilizar las reformas que el país tanto necesita para poder mantenerse a flote y no entrar en una crisis social y económica sin precedentes. Pero los Congresistas tienen unos compromisos adquiridos en sus campañas que, de su cumplimiento, depende su reelección. ??

Esta difícil tarea exige lealtades del Parlamentario hacia sus electores, y los hay de todos los tipos: regionales, nacionales, comerciantes, sindicalistas, madres comunitarias, enfermos terminales, importadores, exportadores, y la lista es interminable. Todos los sectores quieren los beneficios propios por eso hay que transar: derechos por obligaciones, beneficios por perjuicios, beneficios propios por beneficios de otros. ??

Y la duda empieza entonces con las propuestas del Gobierno. Una reforma a las regalías que, a todas luces es más que necesaria para las regiones y para el país, va a afrontar el duro golpe de las regiones que hoy las reciben, y que van a ver disminuidos sus ingresos. Una propuesta de primer empleo a costa de exenciones tributarias que fue la mayor crítica de economistas externos al gobierno de Uribe (algunos hoy en día hacen parte del nuevo gobierno). Una reforma a la ley 100 que sin duda es la que más reformas ha recibido en sus 17 años de vigencia, seguida muy de cerca por la Ley 80 de contratación pública, pues son dos sectores que mueven capitales enormes del Presupuesto Nacional, y por lo tanto tienen una gran cantidad de actores que influyen para quedarse con una tajada de esa suculenta torta. ??

Inicialmente, la Unidad Nacional propuesta por Santos dice que apoya las iniciativas del ejecutivo, por encontrarlas ajustadas a las necesidades del país. Pero de dientes para afuera es muy fácil decirlo. ¿Cómo puede un parlamentario costeño o llanero, sin importar de qué partido político sea, decirle a sus electores que fue él el que promovió en el Congreso la disminución de los ingresos de las regalías? Aún no hay señales de divisiones claras, más allá del malestar general que se oye en los corredores del Congreso frente a las medidas que quiere tomar Santos y cómo se las está “imponiendo” sin concertarlas de manera previa con ellos. ??

El primer ejemplo visible de esto es el Proyecto de Ley de Reparación a las Víctimas, que durante el periodo 2006 – 2010, enfrentó al Partido Conservador y al Liberal por temas como la distribución de tierras, el reconocimiento de un conflicto interno, la reparación por actuaciones de agentes del Estado, entre muchos otros. El gobierno de Santos propuso negociar con el Partido Liberal dicho Proyecto, cosa que en un primer momento fue bien vista por los Conservadores, pues entienden la necesidad de una ley de reparación. Pero al cederle Santos a los Liberales temas como la reintegración de tierras y la reparación por actuaciones de agentes del Estado, el partido Conservador se sintió alejado de su posición de gobiernista y de hecho ya manifestó su clara oposición al mencionado Proyecto. ??

Tantos movimientos económicos y sociales que mueven el status quo alcanzado por muchos sectores durante 8 años o incluso más, no son fáciles de conciliar. El Gobierno ya empezó a presionar muchos sectores y las repercusiones no se demoran en llegar. Incluso el levantamiento de sesiones como la que hizo Álvaro Ashton muestran que el Congreso, más allá de la Unidad Nacional, es una rama del poder público. Y todo poder que no se utilice tiende a desaparecer. Por el bien del país, espero que las reformas sean aprobadas, pero ¿qué tan cambiadas y en cuánto tiempo? Amanecerá y veremos.

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